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Mostrando las entradas etiquetadas como Curioso elemento el tiempo

Tiempo

El tiempo ha de padecer insomnio, tiempo esclavizado que trabaja las 24 horas como aquellas tiendas que nunca apagan las luces por si alguna goma rota, por si algún antojo, por si el depósito del coche una noche de trayecto. No se detiene el tiempo, nunca es domingo ni festivo para el tiempo. No hay contratos a tiempo parcial para el tiempo. Si un reloj se rompe, se ríe el tiempo. Tanto tiempo tiene el tiempo que no tiene memoria y tropieza el tiempo otra vez con la misma piedra porque no se acuerda que ya pasó por allí, que ya pisó por allá y se cayó y otras veces calló el tiempo. No tiene nostalgia el tiempo por el paso del tiempo. Tiene prisa el tiempo. Ayy del tiempo cuando sin voz se queda Ayyy del tiempo cuando sin vos me quedo.

La fábrica

Son casi las cinco de la madrugada, tengo 28 años y acabo de desvelarme en Hanoi. Sí, vivo en Vietnam ¿quién me lo iba a decir cuando aún no sabía pronunciar palabras, cuando merendaba pan con chocolate? Todavía me trabo algunas veces, Todavía como pan con chocolate. Pero no quiero perderme, son las cinco menos cinco de la madrugada tengo 28 y estoy desvelado en Hanoi y me he encontrado con una fotografía de algo que ya no es físicamente, pero que fue, ha sido y es muchas cosas sentimental, biográficamente. Dudo si volver a la cama, pero vence el impulso del recuerdo en mi cabeza, y la nostalgia de la infancia revoluciona mis dedos sobre el teclado. Rescato otra fotografía para cicatrizar las ruinas de la otra instantánea que acabo de descubrir. En ella hay una niña y un niño. Son rubios e ingenuos. Están creciendo, descubriendo los primeros secretos de la vida. Les rodean las bolsas de la compra -probablemente de su abuelo tras ir al mercado-, una bicicleta orbea azul y un triciclo ro...

Hera eras

"La envió Hera, la diosa de los brazos de nieve, preocupada por la suerte de los príncipes" (La Ilíada, Homero) Recurrimos al tiempo como justificante de pago de nuestras deudas, la tirita para esas heridas que se infectan, sobrealimentadas de rutina. Pero no, lo sabes bien: no saldamos nuestras dudas con el tiempo, y pellizca el recuerdo de tus labios a plazo fijo en mi azotea, pensamientos centrifugados, un árbol frondoso con un alto tipo de interés. Yogurt de hoja perenne, que no quiere consumirse preferentemente antes de... Ramas que te nombran, ya sea verano o pleno infierno. Sí, cuando hace frío y es diciembre, y tus abrazos son de nieve. Tú, convertida en Diosa Hera. Ahora y luego. Después que antes. Hera eras.

Qué será, será (No sé lo que digo, pero para ti lo escribo)

Publiqué esta entrada en mi blog sobre Vietnam porque habla de mi experiencia allí, pero creo que su verdadero sitio está aquí, en el mar de Ulises. Qué será, que será (no sé lo que digo, pero para ti lo escribo) El tren nocturno atraviesa las calles de Hanoi y la detiene por unos segundos una luz atropella el silencio la ciudad y el tiempo congelados Hablar de ti y del tiempo de lo oscuro de una luz, de lo claro de una noche, de adivinarte y acertar Observo los reflejos de Hoan Kiem hay insectos disfrazados de luces que bailan en el agua. brillan como recuerdos, flotan como tu cuerpo en mi memoria. hay destellos en este mar inventado, en este amar soñado son olas de ciencia ficción que rompen en la orilla del deseo. Un viejo violinista vietnamita me invita a cantar en el lago: Qué será, será... (Eso mismo me pregunto yo de vuelta a casa)

Una hora más cerca

Intuyo vuestros latidos una hora más cerca hoy, que vuestro domingo es más corto. Cinco horas por encima del reloj que os marca el ritmo Las agujas de la distancia pinchan menos. Es el tiempo.

Semáforos

La ciudad aún duerme, devuelve la madrugada pasajes de mi vida. Los semáforos en rojo me permiten detenerme en los detalles: "Aquí cantamos borrachos" "En esta avenida intenté besarte" "Nos perdimos en aquel callejón" "A la vuelta de esa esquina olvidé tu nombre". Los semáforos en verde me confirman: "Qué rápido pasa todo".

El poema perdido

¿Dónde puedo encontrar los versos para este poema? He buscado en los cajones, he abierto viejos libros y he leído antiguas dedicatorias, he visto aquella película de un cartero y un poeta, he convivido con el silencio y el ruido, he paseado por los parques, por Saturno y por Neptuno, he anidado junto a pájaros que rodean, a menudo, mi cabeza he revuelto el cubo de basura, por si había tirado alguna idea sin querer. Y no hay nada. Nada.

Tic Tac

No tengo agenda, pero qué importa ahora que sea lunes o viernes, que madrugue o que trasnoche. El reloj se burla en mi muñeca, sus minutos, sus segundos se me clavan como agujas. Allí todo va deprisa y tu memoria me borra ya en el calendario de invierno.

Hache

Cristina, la gordita, va a tener un hijo, Rodrigo, el mejor expediente, se mete coca en el servicio, la estirada de Claudia dobla ropa en Zara y a Martín se le acaba la beca en Arizona Rubén sigue teniendo miedo a las alturas, los ascensores siguen encerrando a Lucía, Juan se fue a Madrid y los extranjeros siguen en el extranjero. De vez en cuando el eco me cuenta algo de ellos. Después, me miro al espejo, veo una película o escucho música y comienzo a hacerme preguntas.

Pasar página

¿En qué parte del libro estás? El índice no indicó nada y tú, como en Rayuela, vas de aquí para allá. Se perdieron las hojas del primer capítulo, te saltaste ese otro que no te gustaba. No leíste con atención el que te decía la verdad y el marcapáginas se perdió saliendo del metro. Solías confiar en las buenas historias, pero ya no sabes leerlas.

Recuerdos nocturnos (no importa donde)

He rescatado los recuerdos de un viejo album de fotos, el callejón estrecho donde daba patadas a un balón, la fachada blanca y amarilla del colegio público o el trastero donde escondía los juguetes expatriados. Ha pasado el tiempo y las fotos son digitales, me muevo entre grandes edificios acristalados y ahora soy yo el juguete expatriado en una habitación trastero.

Tiempo

¿Quién se atreve a definir el tiempo? ¿Quién osa jugar con el tiempo? ¿Quién cree no haber perdido el tiempo? ¿Quién no ha calculado el tiempo que queda para llegar? ¿Quién no ha dejado pasar un tren engañado por el tiempo? ¿Quién no ha llegado justo a tiempo en el momento justo? ¿Qué reloj no habla del tiempo? ¿Qué vida no es una sucesión de tiempo?

Acerca del tiempo

Se alargan las tardes sin conexión, cambio de hora, Se acaba la etapa colegial, cambio de lugar, Se acaba la obra de teatro, cambio de trabajo. Paso lista: "¡Futuro!": "¡Presente!" Ahora, después, luego son adverbios de tiempo. Aquí o allí dependen del lugar. La vieja canción de los Birds me recuerda que esta habitación pronto será un desierto. Turn, turn, turn

Recuerdos tramposos del futuro

Entra un aire tan agradable por la ventana, aunque se aproxima tormenta. Huele a tormenta, como esas de cuando era pequeño en el pueblo de mis abuelos. Estas noches son tramposas. Tramposas y traicioneras, porque te hacen recordar. Hace poco más de un año aterrizaba en Lyon repleto de miedos e ilusiones. Ahora estoy en Córdoba con Bob Dylan, la oscuridad de mi cuarto y la pantalla de este ordenador. De este ordenador donde escribo esta sucesión de letras que tú leerás o no. Cómo elegir una palabra que defina el momento actual. He subido a muchos trenes en este último año, he volado, he soñado. Mi trasero inquieto me pide que vuelva a volar, esta vez no tan alto. Me pide que me quede en el centro. Que me quede en Madrid. En mi primera semana por la capital, buscando piso, he comprendido porque a las bocas del metro se les llama "bocas" del metro. Se llaman así porque, si te descuidas, te engullen, te comen sin que nadie haga nada por evitar este ritual. Cada día se ven en el s...

Huir del tiempo

Y apareció Aute con esta bella canción y me hizo pensar en lo rápido que pasa el tiempo. Quisiera hacer como los relojes de esta canción y huir, escaparme del paso del tiempo. Y congelar el momento actual, y que la vida fuese eterna en cinco minutos... Era la noche como un suave infierno de diablos borrachos cantando a la luna de Tepoztlán. Bajo el sombrero de un árbol de estrellas brotaban corridos de amores quemados bajo el volcán. Cuando llegaste, de pronto una luzde luna escarlata cayó en cataratadesde una pirámide. Sobre tu pecho colgaba una cruz y como un consuelo arropaba tu duelo el calor de una clámide. Y nos dijiste: "permítanme,voy a quedarme cinco minutos, cinco minutos, los que me quedan, y olvido el luto,cinco minutos, cinco y no más". Y esos minutos tomaron tequila, cantando, riendo, llorandoa la luna de Tepoztlan. Y los relojes huyeron del tiempo cuando alguien te dijo: "Señora,las diosas nunca se van". Y despertaron al amanecer perdidos arrojos en t...

Fuimos lo que fuimos

A veces, las letras las pone otro. Jorge Drexler llegó a una de las playas donde el mar acuesta su son. Esta canción dice tantas cosas... Porque entre el lunes y el martes, me sobra tiempo para necesitarte Porque me miento si digo, que tu mirada no fue mi mejor testigo Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi chistera Porque aún no vino el olvido, para llevarse el último de tus abrigos Por los besos que aún nos quedan en la boca por los miles de homenajes que nos dimos por nadar y no guardar nunca la ropa por los dedos juguetones del destino porque fuimos lo que fuimos, porque fuimos lo que fuimos... Porque puesto a confesarte, aún le tengo miedo a tenerte delante Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo Porque no puedo negarte, que te quise sin querer y más que a nadie Porque mi doctor previno, que para este corazón estás prohibido

La playa de Son de mar quedó cubierta de aerolitos, que un día desenterré de la arena

Un aerolito es literalmente, "piedra aérea", un cuerpo celeste de naturaleza pétrea que penetra en la atmósfera y es recuperado sobre la superficie terrestre.Los aerolitos son trozos de cometas desintegrados qu esconden breves mensajes para desconocidos destinatarios. Desde no se sabe qué lugar del espacio y en una de las muchas playas en que suele naufragar Ulises, llegaron varios aerolitos que quedaron sepultados bajo la arena sin que nadie los descubriese. Sin embargo, tras una tormenta de verano, algunos de ellos quedaron esparcidos cerca de una orilla. Ulises los encontró y decidió guardarlos para Martina. Algunos decían así: No hay suficientes banderas para representarte. La canción se ha quedado sin melodía. Sólo te escucho cuando no abres la boca. Si te encuentro, yo me pierdo. Si la memoria me falla, puedo acordarme de mí. El ciego dejó de ver cuando encendieron la luz. Cuando el burro empezó a mentir, nació el aburrimiento. Sugerir es desnudarse con discreción. Tu s...

Ha habido una tormenta de verano, pero Ulises sigue buscando

Cuánto tiempo ha pasado, parece que Ulises se hubiera cansado de buscar el mejor atún para Martina. Una tormenta de verano tumbó su barca y a punto estuvo de naufragar. Sin embargo, tras el largo estío y un otoño lleno de marejadas, Julián Carax confía en continuar con la búsqueda del atún, quiere encontrarse más noticias del paraíso, más minimundos, más botellas con mensaje, más naranjas. Por eso espero que ahora, desde un nuevo mar, un poco más frío, esta nave salga de nuevo a flote y cobre de nuevo vida.