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Entradas

Otra calurosa fría noche de verano

Sudores, se pegan las sábanas en una habitación desordenada. En la habitación hay también una persona desordenada. Ideas desordenadas. Palabras desordenadas. Música de fondo, que no amansa a la fiera. Por la ventana entra poco aire. Falta oxígeno. La regadera está seca. Susurros inventados. Se cuela una tímida luz por la ventana. Silueta de naranjos que ya no huelen. Se esfuma la primavera. Se esfuma el estar a tu vera. Seguro que aquí se derrite un esquimal, seguro que aquí se derriten los sueños de labios carnosos. Sólo ropa interior. Calor, sudor, calor, sudor, calor, sudor. Y, a veces, frío. Frío, pero sudo sobre una almohada que ya no aconseja.

ESTACIONES

Si consideramos lo que puede verse: un buitre sobre un niño un silencio en Hiroshima un bocado envenenado un cura obseso un ladrón de guarderías un trébol de tres hojas un yogur caducado Estas y otras cosas demuestran que la vida gira sobre un eje podrido. Pero nos han dejado los helados de vainilla los regalos de tu abuelo los paseos por el parque las melodías las noches sin dormir las duchas de agua caliente las camas sin hacer, pero bien hechas y verano e invierno y verano y verano y de nuevo invierno.

En el supermercado del deseo

En el supermercado del deseo he buscado unos labios de juguete que nunca digan no, he buscado unas manos de fresa que acaricien tu cara, he buscado un zumo de naranja que se derrame en tus senos, he buscado las palabras que te conquisten, he buscado, pero las estanterías estaban vacías.

Sin rumbo

Calmantes para amantes en el fondo del Sena Sedantes para suicidas en el Malecón Bicicletas para soñadores en Florencia Góndolas para palomas sin alas en Piazza San Marco Niebla en Hyde Park. Todo está borroso. Busco refugio en rincones sin luz de la Judería y, cuando me baje del tren, quiero ver la Giralda. Las instrucciones del juego están en callejones sin salida.

Tu desconfianza

Ulises Adsuara ha sobrevivido a numerosos naufragios en su búsqueda del atún más grande y regresa a las orillas del mar. El otro día le dio a Julián Carax un mensaje que encontró tras una fuerte tempestad en el océano Atlántico. Decía así: Sé lo que estás pensando. Crees que bajo la piel de esa manzana se esconde el pecado, que si rozas tus labios con los míos arderás en la alcoba donde te encerraba tu madre cuando te escapabas sin avisar y volvías caída la madrugada. Es normal que desconfíes una vez que yo ya he trazado el camino que lleva al precipicio, pero anhelo esperarte. Anhelo dibujar junto a ti el sendero hacia el abismo, hacia lo desconocido y encontrar, quizás, algo inesperado. Piensas que si me voy lejos desapareceré, pero estás muy equivocada. Como no recordar aquellos ojos negros que hicieron clara aquella noche de humo y alcohol, como olvidar aquellas citas casuales que eran una simple excusa para estar contigo. Sé lo que estás pensando. De nuevo con tus fantasías, con t...

Minimundos

Esta nueva sección es un viaje alrededor del mundo sin moverte de tu asiento. Cierra fuerte los ojos e imagina que estás inmerso en una de estas situaciones. Algunas veces es algo alegre; otras la tristeza nos embriaga. Como la vida misma MINIMUNDO ENTRE JALISCO No sé sabe como, acabé deambulando a altas horas de la madrugada por la peligrosa capital mejicana. Méjico DF era un laberinto lleno de callejones sin salida para mí aquella noche. Recorría las calles en zig-zag, me parecía ir encima de una serpiente que repta sin rumbo. La oscuridad era la única vía de escape en aquel 15 de octubre de 1987. Aturdido por el devenir de los acontecimientos busqué con ansiedad un lugar donde refugiarme y embriagarme para olvidar lo que no cesaba de recordar. Entonces, una música de fondo me indicó que ese era el sitio que yo necesitaba. Me acosté en la barra del sucio bar mientras una panda de mariachis cantaba a la luna (no llena, siempre vacía) una ranchera. Intensa presión la que sentía por lo ...