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Otra calurosa fría noche de verano

Sudores, se pegan las sábanas en una habitación desordenada. En la habitación hay también una persona desordenada. Ideas desordenadas. Palabras desordenadas. Música de fondo, que no amansa a la fiera. Por la ventana entra poco aire. Falta oxígeno. La regadera está seca. Susurros inventados. Se cuela una tímida luz por la ventana. Silueta de naranjos que ya no huelen. Se esfuma la primavera. Se esfuma el estar a tu vera. Seguro que aquí se derrite un esquimal, seguro que aquí se derriten los sueños de labios carnosos. Sólo ropa interior. Calor, sudor, calor, sudor, calor, sudor. Y, a veces, frío. Frío, pero sudo sobre una almohada que ya no aconseja.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un saludo y cálido abrazo, compañero. A ver si volvemos a vernos y acabo estudiando Periodismo.
Anónimo ha dicho que…
descubrir el placer de la palabra y los sentidos ha sido toda una sorpresa...
realidades que se alteran y nuevos mundos que vivir están aún por llegar.
creo que andaremos mucho juntos

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Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

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