Ir al contenido principal

Denuncias temporales (o incertidumbres sin límites de tiempo)



El futuro ha denunciado al presente
por acoso y violación de la intimidad.

El juez le ha dado la razón al futuro.

Y el presente
comparte ahora celda con su pasado,
mientras espera
una sentencia favorable
con respecto a su futuro.

Comentarios

Oriol ha dicho que…
Sin la coerción de la prisión preventiva, el presente debería huir en busca de un nuevo futuro dejando a un lado sentencias precocinadas.
Cuentista ha dicho que…
genial paradoja.
QuietBrown ha dicho que…
Te descubrí gracias a periodismohumano y la noticia sobre la poesía en Córdoba... Estás ya en mis Favoritos y no decepcionas,

¡saludos madrileños!
QuietBrown ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown ha dicho que…
Oriol, sentencia precocinada es comida de microondas. Es cierto, hay presentes que es preciso dejar a un lado.

Réquiem...sí, una curiosa paradoja. Y este es un juicio lento...veremos cuándo se resuelve.

Me alegra descubrirte a ti también QuietBrown. Espero seguir siendo socio de las "antidecepciones".

Abrazos a todos
ro ha dicho que…
pienso seguir castigando a mi futuro con resacas de vino y ron hasta que se decida. cada uno tiene sus armas, y las mías están llenas de conversaciones con barbudos enternecedores que afianzan mis pilares alrededor de un vino, un café o un cigarro. y después de tantas, he visto la luz...
he decidido amenazarlo contra una pared, saltarme todos sus derechos y hacerle confesar. que luego invoque el habeas corpus o me denuncie ante el tribunal de ddhh...pero eso sí, y sabéis lo convincente que puedo resultar a veces...antes de dejarle ir a llorar a una esquina, mi futuro va a prometerme que a partir de ahora aquí se hará lo que yo diga. he dicho
Unknown ha dicho que…
Chapeau, Ro.

Entradas populares de este blog

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.