Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.
La guarida de los náufragos ©
Comentarios
besiños!
¿En qué mañana, os acordáis, quisimos
asomarnos al pozo peligroso
en el extremo del jardín? Duraba
el agua quieta, igual que una mirada
en cuyo fondo vimos nuestra imagen.
Y un súbito silencio recayó
sobre el mundo, azorándonos.
(Fragmento del poema IV de "Las afueras". Las personas del verbo/Jaime Gil de Biedma)
Sabela, qué bien escribes en francés.