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La vida normal

Levantarse temprano, poner la radio y escuchar, al menos, una noticia buena. Preparar el desayuno, café con leche, tostadas con aceite de oliva y un zumo. Ducharse con agua caliente si es invierno, vestirse e ir a trabajar. Mirarse en los espejos, en el metro y en los retrovisores. Seguir el movimiento de los parabrisas (si llueve). Llegar al campo o a los ascensores, decir buenos días a alguien y hablar del tiempo. Coger las herramientas, regar las flores, escribir un informe, componer una canción, grabar una película, diseñar una casa, curar a un animal, enseñar una lección arreglar una avería, defender a un inocente, juzgar al delincuente, limpiar la calle, recoger la basura, preparar los menús del día, apagar un incendio, transportar personas, transportar mercancías, escribir un libro, publicar un libro, alcanzar un acuerdo, vender tomates, abrir el quiosco, desatascar las tuberías, salvar vidas. Después, salir del campo o de los ascensores, volv...

In memoriam: 90

Cada vez que hablábamos de mi viaje a Vietnam, tú recordabas de memoria la batalla de Dien Bien Phu. La más furiosa y larga batalla del cuerpo expedicionario francés en la antigua Indochina. Los franceses perdieron y Vietnam celebró su independencia. Tú has ganado la batalla más importante. Ganaste la batalla de la vida, porque la disfrutaste hasta el final y, sobre todo, porque hiciste que los demás la disfrutáramos con tu compañía, con tu sabiduría, con tu generosidad y con tu cariño. En mi cabeza, en mi recuerdo y en el cariño que te tengo hay un arcoíris de olores. Huele a café recién molido, a litros y litros de amor vertidos en zumos de naranja, a manzana desnuda para la merienda, a bacalao con tomate, a pan debajo de la mesa camilla, a desayunos vestidos de gala con churros recién nacidos. En mi cabeza, en mi recuerdo y en el cariño que te tengo hay un sótano lleno de luz (tantas veces que bajamos juntos), un seat 127 azul que maniobraba en la carretera de San Bartolomé...

Nublado y lluvioso

Amanece nublado y lluvioso este diciembre recién nacido. Se amontona la ropa sin doblar, espera arriba otro viaje en lavadora y está Ismael cantando en el ordenador. El desayuno es discreto, unas cuantas galletas mojadas en un café impaciente mientras leo las noticias. No son de papel, pero lo que leo huele a humedad. ¿Quién quiere sellar todas las ventanas? ¿Quién? Está el mundo plagado de fantasmas, el espíritu de la precariedad se aparece y se pasea cada día por la plaza de tu pueblo. Ya no tiene miedo el atropello, y la pobreza se está haciendo rica. Este invierno será frío, incluso para los osos polares. Hay miedo, hay incertidumbre, hay una realidad oscura. Todos vuelan en primera clase. Si te asomas por la ventana, verás flotar las mismas palabras que nos acompañaron en noviembre: recortes, pelotas de goma, corrupción, congelación, estallido, horrible, crisis, perdedores, ganadores, desahucio, exclusión. Amanece nublado y lluvioso este dic...

El silencio de octubre

El silencio de octubre quiso decir muchas cosas pronunció la palabra excusa, y coqueteó con el abandono voluntario, con la dejadez consentida. El silencio de octubre significó que hubo versos en otras paredes distintas a estas, que mis labios, que andaban en busca hace unos años, hallaron la captura deseada. El silencio de octubre ocurrió porque está ella, que secuestra el gris para colorearlo. Lo hace cada día. Es un fenómeno cromático que enamora. Casi tanto como sus labios. El silencio de octubre es música en bicicleta, paseos de cine, centrifugado y pinzas de la ropa. El silencio de octubre es que el tiempo se congela y el calendario, a modo de flecha, señala cama, abrazo, beso y así no hay Finlandia que cien años dure. PD: En noviembre, sucede parecido a octubre, pero me reencuentro con estas paredes. Está feo que se queden amarillentas, sin una mano de escritura de vez en cuando.

L

Pienso en el cielo que habita nuestra habitación, en las sábanas revueltas como nubes desertoras de tormentas. Paredes ajenas al invierno, donde abrigan las palabras sencillas, las caricias sinceras, abrazo del sueño y de los cuerpos desnudos. Me cuesta creer que ahí afuera está el tráfico y el ruido, que hay alguien que protesta o alguna canción que llora. Esta habitación es un refugio, una cueva de susurros. ¿Puedes oír el eco de mis manos? Estoy volando sobre ti como los cisnes que buscan primavera. Pero también salimos fuera y nos ve la calle: ruido convertido en melodía. La lluvia observa perpleja nuestras risas en los charcos. Te queda muy bien ese vestido. Es naranja, como un zumo de mango. Sí, ya es de noche, pero lo veo. Veo tu vestido y el zumo de mango.

Infiel septiembre

Sueles ser el último en salirte de la piscina, pero también disfrutas siendo el primero que se atreve a desnudar árboles. Seductor de estaciones: subes al vagón estival y, con el tren a punto de llegar, saltas al compartimento donde bailan las hojas secas.

Mapas

Mapa físico es el lugar donde domina el más fuerte, donde la razón dejó paso al olvido y a la violencia. Donde lo bruto, donde el esfuerzo desmedido recibe recompensa y la imagen vale más que tus sentidos. Mapa mudo es aquel que calla. Los lugares del mundo donde no se puede hablar. Los lugares del mundo donde no se quiere hablar. Donde se oculta. La guarida del silencio provocado. El lugar vacío. El nido del silencio. Su cuna, una boca cerrada por la fuerza del mapa físico. Mapache es el mapa animal que habita en el bosque. Son las huellas del médico, escritor,guerrillero y político argentino-cubano antes de que le apagaran la luz en La Higuera. Es el mapa de la revolución, el mapa del instinto. Mapa mental es la idea en mi cabeza o en la tuya de que existen mapaches, mapas físicos y mapas mudos. Es el lugar donde la vida, donde la muerte. La superficie y el subsuelo. Donde se piensa y donde se crea. Donde se destruye al pensar.