Ir al contenido principal

El mundo por Montera

A ras de asfalto
se esconde una triste esperanza,
la promesa de que su piel
ya no pasaría más frío
en aquellos países
donde perdieron la luz.
Se escaparon de demasiados mapas
con ilusas ilusiones.
Una huida para siempre.
Ahora no es posible mirar atrás
Han llegado aquí para deletrear de nuevo
la palabra traición.
Por la noche conjugan el verbo desengaño
pegadas a un delgado árbol
o a una farola podrida por la complicidad
de la rutina que les condena.
Qué larga debe ser su noche,
cuánto ruido debe haber en cada segundo
de su silencio.
cuánto silencio deben buscar
cuando no dejan de escuchar el ruido
sucio del cuerpo desconocido.
Cada madrugada los rascacielos
son sus zapatos de tacón
y el brillo de sus ojos
es la niebla.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.