Ir al contenido principal

El mundo por Montera

A ras de asfalto
se esconde una triste esperanza,
la promesa de que su piel
ya no pasaría más frío
en aquellos países
donde perdieron la luz.
Se escaparon de demasiados mapas
con ilusas ilusiones.
Una huida para siempre.
Ahora no es posible mirar atrás
Han llegado aquí para deletrear de nuevo
la palabra traición.
Por la noche conjugan el verbo desengaño
pegadas a un delgado árbol
o a una farola podrida por la complicidad
de la rutina que les condena.
Qué larga debe ser su noche,
cuánto ruido debe haber en cada segundo
de su silencio.
cuánto silencio deben buscar
cuando no dejan de escuchar el ruido
sucio del cuerpo desconocido.
Cada madrugada los rascacielos
son sus zapatos de tacón
y el brillo de sus ojos
es la niebla.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.

Facebook

Veo en un pequeño recuadro que ahora eres amiga de Brian y Marcella y que a las nueve de este otoño irás a beber melancolía de once grados con Luis. Descubro que te gusta pisar los charcos cuando llueve y que detestas los inviernos en abril. Aunque ya no hablo contigo, conozco tu ciudad actual y recuerdo cuál fue tu origen, que cumples años en diciembre y te gusta prender fuego al calendario si te arrastra la nostalgia en primavera. Últimamente has viajado a Lisboa, intuyo que te mecen los tranvías y te seducen los viejos cafés color sepia. Lo sé por tu fotografía en aquella calle de Bruselas, donde Magritte fumaba en pipa dorada. Sueles cambiar de cara a menudo, me divierten tus gafas de sol en noviembre y disfruto con tu colección de sonrisas o el último vestido azul que guardas en tu perfil. Vuelves a estar soltera, aunque te acompañan ciento veinte comentarios por debajo dándote ánimos y diciendo que él era un idiota. Aún tiritas cuando alguien te habla del pasado. Por eso has borr...