Te cuento que aquí suele llover
las tardes de agosto.
Es una lluvia caprichosa
que no repite horario
ni vestido.
A veces es ligera y suave,
otras es feroz e insaciable.
No sé si algo o alguien la llama,
(es curioso escribir llama
en un poema de lluvia)
pero sé que viene cuando las nubes
se ponen su traje gris oscuro.
Sucede a menudo
que no le gusta bailar sola
y truenan truenos,
y relampaguean relámpagos
como brillantes teloneros.
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