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Fin y principio

Echarte el humo a la cara
en algún bar
no será un recurso
de amor quinceañero.

Encender un mechero,
invitarte a un cigarrillo
no será el comienzo de
conversación
de discoteca.

Los ceniceros están huérfanos
de historias de amor.

Así es mejor,
sin excusas.

Tus ojos serán del color
de tus ojos
y tu cuerpo,
un lugar libre de humos.

Comentarios

Sabela ha dicho que…
Sin excusas, mucho mejor. Y disfrutando del olfato, poderoso evocador de recuerdos.
ro ha dicho que…
me-en-can-ta.
urbano, de luces bajas. enhorabuena!! (pero el de los versos y la arena, demasiado dramático...jaja...ya sabes, una de cal...)

un beso enorme, desde un sofá con estufa y manta

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.