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Credo

Creo en la eternidad de un instante.
No creo en la distancia ni en el olvido.
Creo en las puestas de sol,
"here comes", canta Harrison.
No creo en los libros de instrucciones.
Creo en las casualidades.
No creo en la mentira
que dice ser verdad.
Creo en las olas del mar,
que vienen y van
como tú, como yo.
No creo en los adivinos.
Creo en los espejos.
No creo en los disfraces.
Creo en las estaciones,
en los trenes y los otoños.
No creo en las revoluciones
que acaban en pasado.
Creo en las sonrisas
y en el llanto.
No creo al mediocre.
Creo al humilde,
porque es sabio.
Creo en los atardeceres.
No creo en los pantanos.
Creo que me creo.
No creo que me creas.

Comentarios

QuietBrown ha dicho que…
Jejeje, justo escribí durante el puente un poema del mismo estilo -peor, desde luego- que publicaré en algún momento. Ya me dirás qué te parece entonces, pero yo creo que cada uno debería tener su credo lleno de contradicciones, pero claro como el agua... =)
Unknown ha dicho que…
No creo que sea peor.
Creo que, en todo caso, será diferente.
No creo en las llanuras.
Creo en las contradicciones.

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

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El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

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