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Ella en el pasillo

La empecé a olvidar
en la habitación de un hotel.
Recuerdo que me dio un libro
y tuvimos una conversación
seca y breve.

Luego se perdió
en la oscuridad del pasillo,
que se volvía negro y más negro,
como su vestido.

Me gustaban sus ojos grandes
y penetrantes,
sus piernas largas
y su sonrisa.

Un día llegué a intuir su boca,
pero se me olvidó pronunciar
las palabras adecuadas al oído;
o quizás susurrarle
un silencio preciso.

Siento un pellizco al recordarla, como
si yo fuera alguno de los tirantes
que aquella noche le arranqué.

La habitación del hotel era el mar
y, a ella, se la llevaron las olas
por el pasillo.

Comentarios

Miguel Cobo ha dicho que…
¡Qué bien, qué bien, qué bien...!
crisálida ha dicho que…
muy bonito lo del pellizco,
duele y es sensual a la vez
Kanaima ha dicho que…
Sí, menudo pellizco me has dado a mí también. Duele a digna despedida...
Anónimo ha dicho que…
sin duda una despedida preciosa,lástima que siempre sean dolorosas
Martina ha dicho que…
Tranquilo, conozco bien el mar y las olas siempre llevan a tierra todo de vuelta