Dormía casi siempre muy arropada. La recuerdo en invierno, cuando estiraba la colcha
para calentarse la nariz. Luego, jugábamos a quitarnos los calcetines bajo las sábanas. Y siempre se encontraban nuestros dedos. Siempre. En pleno diciembre, verano.
para calentarse la nariz. Luego, jugábamos a quitarnos los calcetines bajo las sábanas. Y siempre se encontraban nuestros dedos. Siempre. En pleno diciembre, verano.
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