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Estambul



Un año después
te veo azul, Estambul,
a través de los cristales
del tranvía nostálgico
que te recorre.

Recuerdo tus medusas mágicas
en Yerebatan,
el sonido del agua
entre luces y sombras.

Recuerdo tu inmensidad desde Gálata,
las orillas del Bósforo
y ese gran puente que cruza a Asia
a velocidad de crucero.

Recuerdo tus mezquitas,
tus rezos,
tu gente
y tus ruidos.

Recuerdo tu mar Negro,
tus kebabs
y el sueño de Sinbad
con aromas a bazar.

Comentarios

acróbatas ha dicho que…
Todavía no sé cómo he llegado aquí pero me gusta lo que leo.
Saludos!
Vanessa
Unknown ha dicho que…
Me alegro mucho de leer lo que leo. Bienvenida pues a los mares de Ulises. y ¡gracias!
Anónimo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.