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Diciembre, te toca cerrar la puerta:
atrás dejaste un noviembre agridulce,
de maletas quebradizas y besos invisibles
un octubre que se perdió entre hojas,
días de palabras liberadas y condes indecisos;
septiembre supo a reencuentros furtivos,
a amistades embriagadas
fieles, pero efímeras;
me robaron agosto tras alejarme de mi orilla
olas suaves del sur
borradas tras espumas doradas y borrosas;
las melodías inundaron julio,
las ciudades susurraban versos al oído;
incierto y decolocado me encontró junio
vagaba por las calles guiado por los gritos;
en mayo no hubo fotos,
el carrusel no dejaba de dar vueltas
y el camino hacía eses;
abril fue azul,
sonaban los Beatles tras navegar mares negros
de Europa a Asia, descalzo y sorprendido;
el francés conquistó marzo,
je, tu, il, elle, nous, vous, ils, elles
una bici sueca me paseó en febrero
y Viena me embrujó sin avisar;
en enero se abrió la puerta
que hoy cierras, doce.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
une autre année s'en va, mais on reste, on reste.

Te quiero Fon!
phj
Anónimo ha dicho que…
Precioso poema...
carelen ha dicho que…
Qué quieres que te diga Alfonso?? Ya sabes lo que opino de tus poemas!! Impresionante. Me ha encantado!! Sigue así para poder llenar con palabras sentidas los momentos sin sentido!. Un besazo. muaka!

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

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