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Cuatro paredes

Es una habitación tranquila,
esta que esconde mis deseos.
Discreta y silenciosa,
es testigo de mis versos.
Cómplice, el calendario
marca la llegada de diciembre.
Absurdo, el desorden
imagina cartas sin abrir,
remites sin escribir.
La ropa sucia tirada por el suelo
indica naufragio.
Los restos de comida en el plato
hablan de supervivientes.
La madrugada está cerca
y aún no he encontrado las llaves,
las llaves que abren tu boca.

Comentarios

Beluka ha dicho que…
Bonito... que encuentres las llaves. Todas.
Bicos!

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Trece febreros y dos días

Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.

El poeta puede

El poeta puede ver el beso medio lleno o medio vacío El poeta lima El poeta lame El poeta no tiene lema El poeta le busca todas las vueltas a Roma rema que te rema rima que te rima de ramo en ramo El poeta puede volar por los aires y estrellarse en el cielo. Acaso entonces se da cuenta: su poema ha llegado a su ocaso.

Receta para un poema

Un domingo nublado, que sea febrero y tú estés lejos. Tres canciones de Norah Jones, con el volumen no muy alto, para que sepa a complicidad. Una cucharada de invierno, pero pequeña. Tus dos fotos preferidas y una pizca de melancolía. Remover todo suavemente en una cama. Y calentar, calentar a fuego lento debajo de las sábanas. Puede que veinte minutos basten, eso ya depende del gusto de cada cual. Luego, si te apetece, añadir recuerdos con sal y pasear por el Retiro. Importante: no mezclar con alcohol ni humo.