Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.
La guarida de los náufragos ©
Comentarios
PD: no he podido evitar buscar ese programa para empezar a inventar cosas también. Gracias
Besos andaluces
Me encanta cuando los otros juegan, con las formas.
Buen Año 2007.
Besos andaluz.