Han pasado trece febreros. Trece febreros y dos días. El invierno era entonces distinto. Más largo, más frío. Yo era un joven de secano que buscaba mensajes en el mar. Hoy, trece febreros y dos días después sé que no hay guaridas para náufragos y que no hay náufrago que no busque, alguna vez, una guarida.
La guarida de los náufragos ©

Comentarios
Pocos son los dotados con este arte de escritura, que al leer estos escritos te hacen pensar...detenerte en el tiempo y no ver el paso de las agujas del reloj...momentos que ayudan a sobreponerse en los malos momentos...o bien a hundirte un poco más pensando en ellos...pero si algo hay que valorar de tus escritos...es la capacidad de producir sentimientos.
Y si juntos nos hemos embarcado en la caza de tan ansiado atún...a toda vela...rumbo a estribor...y suerte con la pesca...y recuerda que después de una tempestad...siempre llega la calma.
PD: Mejor caza una ballena que hay mas carne pa' repartir