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Entradas

Ecuación de segundo grado (in) completa

Escuela en ruinas de la aldea de Canana, municipio de Camacupa. Angola, Octubre 2015. Foto: Alfon Cobo Una mañana de lluvia intermitente de octubre. Los estudiantes no están. No hay mesas. No hay sillas. Es la escuela. Vacía y triste. En la pizarra resiste todavía la última lección de Matemáticas. No se escucha a la maestra hablar entre las cuatro paredes de adobe. Tampoco el coro de voces infantiles. Solo a veces las gotas de lluvia sobre el techo de uralita rompen el silencio inmenso. PD: Visité la aldea de Canana el pasado mes de Octubre. La Administradora de Camacupa, municipio al que pertenece esta aldea, inauguraba allí una cantina que tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, agricultores en su gran mayoría. Durante el acto de inauguración, un joven soba (autoridad tradicional angoleña) pidió la palabra. Le contó a la Administradora que la pequeña escuela de su aldea está a punto de caerse y que los niños no pueden ir a clase. E...

Nhaneca

Chibia, provincia de Huila-Angola. Septiembre 2015. Foto: Alfon Cobo Vengo de una tribu blanca del sur de Europa, Nací al lado de un río que se llama Guadalquivir porque un día, de otro siglo, así lo quisieron nombrar los árabes. Ellas pertenecen a una tribu negra del sur de África, Nacieron cerca del río Cunene, entre Namibia y Angola. Desconozco quién puso ese nombre al río y por qué lo bautizó así. Ahora estamos juntos en un espacio pequeño de Chibia, una pequeña ciudad de la provincia de Huila. Ellas acaban de bailar. Yo acabo de sacar la cámara. Nos regalamos una colección de miradas extrañas y curiosas. Yo miro sus peinados, sus pechos desnudos y caídos, su ropa. Supongo que ellas miran mi piel blanca, mi barba, mi ropa. Les pregunto, con un gesto, si puedo disparar. Una de ellas me mira y sonríe. La tribu "Nhaneka" agrupa a un conjunto de etnias agropastoras del suroeste de Angola. Viven a lo largo del curso del río Cunene y la mayor...

El Hotel Girao

Fachada del Hotel Girao. Cuito, Angola. Julio 2015. Foto: Alfon Cobo. Cada vez que pasaba frente al Hotel Girao me detenía a mirar sus heridas, me gustaba imaginar sus historias de antes, durante y después de la guerra, hacerme preguntas sobre las historias de vida y de muerte que sucedieron en sus habitaciones y desde sus habitaciones: secretos, amores, reuniones, infidelidades, soledad, crímenes, traiciones, encuentros, desencuentros… ¿cómo era la vida de los huéspedes y trabajadores del hotel en la antigua Silva Porto? ¿serían los trabajadores esclavos de los colonos portugueses? ¿o fueron felices y abrían con orgullo la puerta a los clientes del hotel? ¿y cuando estalló la guerra, qué pasó? ¿en qué momento fue tomado el hotel? ¿Por qué bando? ¿Quién asesinó desde sus ventanas? ¿Quién fue asesinado? Está claro que, durante la guerra, el horror y la muerte se quedaron con la mejor habitación, con las mejores vistas. Es probable que, tras la guerr...

Demasiado altos

Es muy temprano y debe elegir a un viajero rápido. Así entra cada mañana en el tren. No tiene billete ni abono. Es un fantasma. Un fantasma negro. Esta mañana ha logrado colarse detrás de una joven universitaria con mucha prisa. El fantasma atraviesa los pasillos del tren. No tiene papeles y aquí trabaja buscándolos. Es muy bajito. A veces, los periódicos que recoge para malvivir están demasiado altos. Relato no premiado en el IX Certamen relatos cortos 'El tren y el viaje' de Cercanías Renfe, correspondiente al año 2015. El relato no podía superar las 99 palabras. Está basado en hechos reales.

Malana

Solo puedo imaginar tu infierno, 16 años, la mina, el comercio con el oro y un jefe tirano que lo envenena todo por unas miserables pepitas. Es el azar quien pone ahora frente a mí tu sonrisa inocente, congelada ocho años (o más) en el calor de Uagadugú. Yo apenas he podido enseñarte con la yema de mis dedos, sílaba a sílaba, algo que tú ya sabes: si gue to do rec to, amigo. En cambio, has sido tú quien me ha enseñado el secreto de la tierra de los hombres íntegros. Bilifu, hasta pronto. Espero que la vida te devuelva toda la suerte que te debe. (Malana y Bilifu quieren decir "hola y adiós", respectivamente en el dialecto "mossi" de Burkina Faso) Estos versos van dedicados a quien me enseñó estas palabras.

Drácula ha muerto

El castillo de Transilvania es hoy un lugar lleno de luz. Es una luz clara, llena de muerte. Salió a pasear el vampiro. Una gitana rumana quiso leerle la mano. Hay varias hipótesis de lo que pasó después. Algunos dicen que el conde, un tanto adormilado, le hizo la cruz provocando un suicidio instantáneo e involuntario. Otros cuentan que la gitana, harta de que le metieran cuello, le echó un mal de ajo. Los más románticos sospechan que la gitana y el conde mantenían una bonita y secreta historia de amor. Han aparecido dos notas: una en un puente, escrita a sangre y tinta que dice "me dejaste en la estacada"; la otra, es una nota de prensa que reza: Drácula ha muerto. Descansa en paz, Cristopher Lee.

Partido de vuelta

He tirado a puerta varias veces y el verso ha dado en el larguero, la idea ha golpeado en el poste y se ha perdido por la línea de fondo. Lo he vuelto a intentar, pero me pitan siempre fuera de juego, bolígrafo sin tinta mal posicionado. Doble amonestación para las musas. El árbitro enseña tarjeta roja. Cuatro partidos de sanción para la inspiración. Con uno menos, me lanzo al ataque. Ya no hay nada que perder. Un último centro al área, a lo mejor hay opciones para alguna rima desde el punto de penalty. Once metros por delante, asonante o consonante. ¿Habrá minutos de descuento, partido de vuelta, una repesca?