Estoy oyendo los truenos. ¿Dónde hay más tormenta: ahí afuera o aquí dentro? No soy capaz de exiliar a los signos de interrogación y disipar la duda, cerrar el paraguas. Hace un mes que no leo más de dos páginas seguidas de una novela. ¿Pereza o drama? Dos nuevos signos sin orden de alejamiento, sin medios para independizarse. Cada día miro el calendario. Ahora más que nunca. Tacho los días que pasan con un rotulador rojo permanente. Es curioso, permanente para algo que ya ha pasado. Que ya es pasado. Una cruz roja. Voluntariamente, pretérito perfecto simple. Esos días trabajé, comí, amé, callé, besé, hablé. Algo dormí. Intuyo, soñé. Rara vez recuerdo lo que sueño. Cuando ocurre suele ser triste o bello. Sin término medio. Despertar es un alivio o una putada. Depende. El caso es que se avecina el futuro y viene conjugado imperfecto. Cada día nuevo por venir tiene una incertidumbre marcada con tinta invisible (o que no quiero ver), un vértigo "esdrúj...