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Llueva y prenda (títulos temporales para acabar enero)

Llueva Se han cubierto de bruma las palabras y los sentimientos comienzan a estar borrosos. Respiro niebla. Se me atraganta el futuro en la garganta. Yo quiero azules y tú vienes al baile disfrazada de tormenta. Prenda Es verdad. No miento cuando digo que cada vez temo menos a los truenos. Tampoco tengo miedo al fuego. Aprendí a curarme las ralladuras de tercer grado: sé abrasarme mientras abrazo. ¿conoces tú la receta de una piel en llamas? Es hermoso recorrer un cuerpo e incendiarlo. El infierno de dos cuerpos desnudos es el cielo: el Paraíso.

"El tren", "Paradoja del adiós" y "Le ciel dans une chambre" (tres micropoemas sobre raíles en enero)

El tren El sol es un intruso que invade ventanillas y desafía inviernos. Suena Sabina por un bulevar de sueños intactos. Paradoja del adiós Al final de la despedida se esconde el principio de un nuevo regreso. Le ciel dans une chambre Brillaba el cielo de la habitación, Carla Bruni lo susurraba todo. No tocarte habría sido un delito, la violación de una sonrisa, un atraco a mano amada.

A ras de estrellas

A pie de calle hay estrellas escondidas entre consternaciones. Se han apagado pensando en su condición de fugacidad. Les mintieron. No se han extinguido. Su universo se entiende sin anillos. Bastarán unos dedos cómplices para despertarlas. Eso. O esta canción

Versöhnung

"Una caricia también es danza" (Pina Bausch) Nos acariciamos e iniciamos un baile de equilibristas desequilibrados. ¿Qué significó besarse a oscuras? ¿No atreverse a ver que lo incierto es verdad? Tu cuerpo es un acantilado. Asomarse a él es hermoso, pero provoca vértigo. Uno no aprende a calcular la longitud del otoño, a cronometrar la melancolía. Es cuestión de tiempo. Dicen los optimistas.

Síndrome Bovary

"La exactitud de las palabras sencillas" (Emaús, Alessandro Baricco) Después de la tempestad, vino la cama y la resaca ya solo brinda en las orillas. La ropa está arrugada, otro otoño sin planchar. Fuera es un día gris. Al menos el cielo es gris. ¿Estarán los pintores en las plazas? A veces colocamos demasiados signos de interrogación. Aquí llamamos a eso "dudar". ¿Podría jurarlo? Lo dudo. Los amaneceres son hermosos incluso cuando hay sábanas desiertas. Eso puedo afirmarlo. Siempre aparece un libro, una canción, un recuerdo, el sabor de la memoria. El placer aparece en la exactitud de las palabras sencillas. Sin fuegos artificiales. Así, Baricco, así. Sencillo, bello. La belleza, que puede estar en cualquier parte. Se esconde. Se marcha. Regresa. Se vuelve a ir. Una vez la vi reflejada en los espejos de la lluvia. Algunos tienen el valor de llamar a eso "charcos".

Invierno

Hace frío aquí dentro, me has llenado el cuerpo de diciembre y nunca me has contado los secretos de la nieve. No escalo frío y fuera están el vértigo y la sal. Es verdad que podría ser invierno en cualquier parte cuando tú callas. Vivimos a la intemperie.

Hojas de noviembre

I Es otoño, imán melancólico de canciones tristes, de historias con final incierto. Meses de condicionales, de hojas indecisas que vuelan sin saber dónde posarse: ¿habitar el suelo de los parques, huir del funcionario de limpieza o estrellarse contra cuerpos anónimos? II Es otoño y, por las noches, abrazo a las almohadas pensando que eres tú, que es tu cuerpo el que responde a mis llamadas de emergencia: SOS caricia, SOS susurro, Be-SOS. III Es otoño, y la memoria se vuelve cruel porque incluso inventa cosas que no ocurrieron tal como ocurrieron unas veces edulcora, otras dramatiza son las hojas del tiempo que cambian de papel.