Ir al contenido principal

Entradas

Denuncias temporales (o incertidumbres sin límites de tiempo)

El futuro ha denunciado al presente por acoso y violación de la intimidad. El juez le ha dado la razón al futuro. Y el presente comparte ahora celda con su pasado, mientras espera una sentencia favorable con respecto a su futuro.

Como todos los demás

Soy vulgar, muy vulgar. He caído en lo fácil: envenenarme con tu mirada, jugar con tus risas, acariciarte la oreja y darte papeles de actriz principal al cerrar los ojos cada noche. Lo complicado, el reto, lo original era no arder en la hoguera, era no enamorarme de ti. Caí en la trampa, como todos los demás. (Recomendación: mientras lees esto, escucha los primeros minutos de "While they were sleeping", de The only easy day was yesterday). Después, préndele fuego a estos versos y conviértelos en ceniza -como voy a hacer yo-)

Abril

Abril llega en bicicleta, va dejando un rastro de azahar, intuye terrazas al sol, tardes reflejadas en copas doradas. Abril es un balcón abierto, una cortina que baila y deja pasar una brisa que ya no te hace tiritar. Abril dejando en lista de espera al próximo invierno, vaciando la maleta de melancolías de estufas y mesas camilla. Abril, aguas mil. Sólo si deseas mojarte. Mojarte conmigo.

Plan

Voy a ir a una playa con los pies descalzos. Dormiré toda la noche en la orilla desafiando a las mareas. Prometo no ahogarme y guardarte mis secretos en varias caracolas para que tú, un día o una noche cualquiera, en otra latitud y con otra vida, los descubras con aroma a salitre y a oportunidad perdida. Aquí no acaba mi plan. Al despertar, recogeré, uno a uno, los granos de arena de la playa y me dedicaré a construir relojes para jugar con tu tiempo a mi antojo. Estás condenada a que flote en tu cabeza.

Y en tu cuerpo estalla una tormenta

He empezado con los huesos de tu espalda, y una blusa transparente que aprendo a desabrochar a cámara lenta, con una sola mano. Los otros cinco dedos se pierden en tu pelo y alrededores. Al mismo tiempo, mi boca convence a la tuya de que besarnos es un acierto. Tu cuello asiente, tu lengua actúa. Entonces, te recorro y en tu cuerpo estalla una tormenta: rayos, truenos, ¡primavera! Tus manos, muy celosas de las mías, viajan en ascensor arrasando a su paso cremalleras y botones. Al final, tú y yo desnudos en un espacio de libre circulación, riéndonos de las fronteras y del parte meteorológico.

Desaparecidos

Los busco esta noche, herido de incertidumbre. ¿Dónde están? ¿Se han ido? ¿O es que nunca vinieron? Tus labios, en paradero desconocido.