Era el suyo un amor intermitente,
ajeno a las agujas del reloj.
Paseaban de la mano las excusas
y el deseo.
La primavera y marzo se reían
de las estaciones en el parque.
Suyo era el suelo del revés.
El revés del cielo.
Tiempo atemporal, tiempo eterno.
Enséñales el instante oportuno.
Comentarios
Besos, P