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A veces pienso que eres un piano

A veces pienso que eres un piano, como el que escucho de fondo esta madrugada mientras el ventilador da vueltas y vueltas y resucita el aire de Hanoi. Me gusta tocar todas tus teclas con mis dedos -una a una- y componerte melodías en la espalda. Instrucciones de lectura: de madrugada, sol@ en una habitación y con esta música de fondo http://www.youtube.com/watch?v=m-nXhn507T4

Luar na lubre

Resplandor de la luna, bosque frondoso infinito, apareciste en medio del asfalto de la gran ciudad para iluminar octubre. Tirita en pleno verano Ulises si no siente cerca tu canto de sirena. Regresa, Luar na Lubre, al lugar donde te nombre.

Raíces y raíles

Dejo atrás mis raíces para irme lejos: las caricias de una madre, el abrazo de un padre, las voces aún cercanas de mi hermana, de mis abuelos... Dejo atrás mis raíces por los túneles del tren, que despide olivares a gran velocidad mientras mi tierra atardece y me dibuja un hasta pronto entre raíles.

De viaje

A ti, por tus conjuros Se puede dar la vuelta al mundo en tu cuerpo. Viajar por tus piernas y desembocar en tu triángulo de las Bermudas aún a riesgo de desaparecer. Recorrer tu espalda con mis veinte mil lenguas de viaje submarino y descubrirte el calor de un escalofrío. Perderme en la selva, que es tu pelo y contarte historias al oído con mis labios y mi aliento mientras que sientes tú también el eco de mi cuerpo.

Dos poemas: Pasión inesperada y Tu parte meteorológica

Pasión inesperada Tu cuarto de baño, mi cuarto de hora y los cristales, empañados. Tu parte meteorológica Ocurre a veces que las estaciones se disfrazan. El verano se colorea de gris y llueve. Suecede algo parecido con las personas. Yo, puedo ser muy frío a cuarenta grados. Tú, puedes calentarte a temperaturas bajo cero si te toco.

Venus

Esta noche es de cristal, pero no temas, no va a romperse. Y tú, tampoco. Sueña, sueña tranquila. No voy a dejar que quiebren tu noche, que hagan añicos tus deseos.

Ya no son tan azules los veranos

Ya no son tan azules los veranos. Sigue junio llamándose junio sigue julio llamándose julio sigue agosto llamándose agosto Pero han cambiado de apellidos y ya no se dicen orilla, helado, arena, descanso al mirarse en el espejo.