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Diciembre, te toca cerrar la puerta: atrás dejaste un noviembre agridulce, de maletas quebradizas y besos invisibles un octubre que se perdió entre hojas, días de palabras liberadas y condes indecisos; septiembre supo a reencuentros furtivos, a amistades embriagadas fieles, pero efímeras; me robaron agosto tras alejarme de mi orilla olas suaves del sur borradas tras espumas doradas y borrosas; las melodías inundaron julio, las ciudades susurraban versos al oído; incierto y decolocado me encontró junio vagaba por las calles guiado por los gritos; en mayo no hubo fotos, el carrusel no dejaba de dar vueltas y el camino hacía eses; abril fue azul, sonaban los Beatles tras navegar mares negros de Europa a Asia, descalzo y sorprendido; el francés conquistó marzo, je, tu, il, elle, nous, vous, ils, elles una bici sueca me paseó en febrero y Viena me embrujó sin avisar; en enero se abrió la puerta que hoy cierras, doce.

Tic Tac

No tengo agenda, pero qué importa ahora que sea lunes o viernes, que madrugue o que trasnoche. El reloj se burla en mi muñeca, sus minutos, sus segundos se me clavan como agujas. Allí todo va deprisa y tu memoria me borra ya en el calendario de invierno.

Y tu boca cobarde que no se atreve a besar Y tú, boca cobarde que no se atreve besar Y tu silencio cómplice que se niega a hablar Y tú, silencio cómplice que se niega a hablar Y tu mirada azúcar que sabe a sal Y tú, mirada azúcar que sabe a sal Y tu abrigo buscando calor en otros cuerpos Y tú, abrigo buscando calor en otros cuerpos Y tu obra que se estrena sin guión Y tú, obra que se estrena sin guión Y tu muro infranqueable Y tú, muro infranqueable

Noviembre

Se estrena noviembre con los créditos del final. El frío se esfuma si acercas tus labios a mi boca Me quité el disfraz a destiempo y no te gusta jugar con cartas que no se quedan encima de la mesa Pero no te asustes de un impulso entra en la partida porque los billetes son de ida y vuelta

Hache

Cristina, la gordita, va a tener un hijo, Rodrigo, el mejor expediente, se mete coca en el servicio, la estirada de Claudia dobla ropa en Zara y a Martín se le acaba la beca en Arizona Rubén sigue teniendo miedo a las alturas, los ascensores siguen encerrando a Lucía, Juan se fue a Madrid y los extranjeros siguen en el extranjero. De vez en cuando el eco me cuenta algo de ellos. Después, me miro al espejo, veo una película o escucho música y comienzo a hacerme preguntas.

Cuando llueve

La cama está deshecha, la ventana bien cerrada, los cristales empañados El ordenador está saturado, el cantante repetido, los amigos aburridos La toalla está mojada, la luz semiapagada, los paraguas engañados El frigorífico está vacío, el domingo acabado, los yogures caducados La película está empezada, la jornada acusada, los créditos malheridos El jersey está arrugado, el pelo despeinado, los jueces condenados La suicida está con vida la pistola sola, los parabrisas maltratados